EL ADVIENTO Y LA ESPERANZA

Y que el Señor haga crecer y sobreabundar en el amor que tienen los unos por los otros y por toda la gente, tanto como sobreabunda nuestro amor por ustedes. 1 Tesalonicenses 3:12

La esperanza no se basa en la certeza. Tener esperanza significa que no podemos estar completamente seguros. No hay garantías. Presentarnos ante a Dios con una mezcla de esperanza y emoción es normal y humano. Incluso podemos experimentar sentimientos que no corresponden a la esperanza, como la ansiedad, el miedo y la desconfianza. Pero esos sentimientos son aceptables. Dios nos da la bienvenida con cualquier nivel y calidad de esperanza que tengamos [….]. Cuando anclamos nuestra esperanza en el amor constante de Dios y los buenos planes que nos trae, la esperanza se convierte en parte permanente de nosotras.

Tenemos esperanza, no porque seamos poderosas, inteligentes o ingeniosas, sino por lo que Dios es. Y a medida que probamos nuestra esperanza actuando con ella, liberamos el poder de Dios sobre nuestras situaciones particulares. Nuestro “músculo de esperanza” se fortalece y nuestro deseo en Dios se vuelve más resistente, así como el ejercicio, fortalece nuestros músculos físicos.

A medida que nos involucramos más conscientemente con Dios, veremos más evidencia del trabajo que realiza en el mundo que nos rodea. Mientras más esperanza tengamos y más observemos cómo obra en nuestras vidas, más se fortalece nuestra esperanza y confianza.

-Mary Lou Redding, Mientras esperamos.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando necesitas aliento,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, p. 36.

Advent Hope

May the Lord make you increase and abound in love for one another and for all, just as we abound in love for you. – 1 Thessalonians 3:12

Hope does not build on certainty. To hope means we cannot be completely sure. There are no guarantees. Coming to God with a mixture of hope and excitement is normal and human. We may even experience less welcome feelings alongside hope, such as anxiety, fear, and distrust.

But those feelings are acceptable. God welcomes us with whatever degree and quality of hope is possible for us…. When we anchor our hope in God’s steady love and good plans for us, hope becomes a permanent part of us. We have hope not because we are powerful or smart or resourceful, but because of who God is. And as we test our hope by acting on it, we release God’s power into our circumstances. Our “hope muscle” grows stronger and our desire for God grows more compelling, just as exercising strengthens our physical muscles.

As we work consciously with God, we will see more evidence of God’s work in the world around us. The more we hope and watch, the more we will see that reinforces our hope and trust.

-Mary Lou Redding, While We Wait

Espacios-de-Calma

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