AMAR Y SER AMADOS

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, 13 de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. 14 Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto (Colosenses 3:12).

Si somos afortunados, hemos tenido en nuestras vidas al menos una persona como modelo a seguir del amor de Dios, su protección y aceptación. Para mí, esa persona era mi abuela. Sabía que ella me amaba sin importar nada y que nunca juzgaría mis decisiones. Ella siempre estuvo dispuesta a escuchar y a ofrecer un buen consejo cuando lo necesité. Su presencia era un alivio para mis problemas. No puedo imaginar mi vida si ella no hubiese estado presente.

Estamos llamados a ser una presencia de amor para los demás, ya sea que lo merezcan o no. Es fácil amar a personas amables, pero, ¿dónde encontramos la paciencia, compasión y generosidad de espíritu, para amar a los que son difíciles, malhumoradas, hostiles e insensatos, y para las almas abatidas, heridas y deprimidas?

Recordemos que todos somos personas difíciles en algún momento. Podemos estar seguros que alguien ha perdido el sueño, o ha pasado tiempo en consultas terapéuticas hablando sobre cómo tratar con nosotros.

No podemos ser el amor de Dios en el mundo por nuestra cuenta. Solo podemos amar de esta manera si vivimos en Cristo. Oremos: Dios de amor, permíteme ser tus manos y tus pies hoy. Ayúdame a estar listo y disponible. Abre mis oídos para que pueda escuchar con tu amorosa atención. Dame las palabras para que la gente pueda escuchar tus palabras de amor. Mantenme en tu perfecta voluntad para que todo lo que diga y haga te refleje a ti. Amén.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Un lugar tranquilo para orar por una relación,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 121-146.

Love One Another

Therefore, as God’s chosen people, holy and dearly loved, clothe yourselves with compassion, kindness, humility, gentleness and patience. Bear with each other and forgive one another if any of you has a grievance against someone. Forgive as the Lord forgave you. And over all these virtues put on love, which binds them all together in perfect unity. -Colossians 3:12-14

If we’re fortunate, we’ve had at least one person in our life as a role model of God’s love, safety, and acceptance. For me, that person was my grandmother. I knew she loved me no matter what and would never judge my choices. She was a good listener and offered solid advice when I needed it. To me, being in her presence was a sanctuary from my troubles. I cannot imagine my life without her having been in it.

We are called to be a loving presence for others—whether they deserve it or not. It’s easy to love lovable people. But where do we find the patience, compassion, and generosity of spirit to love the difficult ones—the cantankerous, hostile, no-boundaries people; the dejected, wounded, depressing souls?

May we first remember that we are all difficult people at one time or another. We can be pretty certain that someone has lost sleep over us or has spent time in a therapist’s office talking about how to deal with us.

We cannot be God’s love in the world on our own. We can only love this way by living in Christ. Let us pray: God of all love, allow me to be your hands and feet today. Help me to be waiting, ready, willing, and available. Open my ears so that I can listen with your loving attention. Give me the words to speak so that people can hear your words of love. Keep me in your perfect will so that all I say and do reflects you. Amen.

Related Reading: “Connecting with Others in a God-Centered Way.”

Espacios-de-Calma

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