SENTIRSE VIVA

El sinónimo que utilizo para la palabra viva es pasión. Conocí la pasión por primera vez cuando era muy pequeña y probé el azúcar, que se convirtió en una especie de maravilla sin palabras. Ya sabes: que la sensación de excitación sube desde el vientre, tus ojos se tornan más expresivos, sonríes, ríes y gritas a la vez. Te sientes mareada, plena, protegida. No puedes contenerte.

A medida que crecía, veía la pasión como el combustible que transformaba a mi mamá y a mi papá en héroes que vencían males financieros y pañales sucios, que me enseñaron cómo golpear una pelota y a leer un libro. Que estaban capacitados y equipados para cuidar a los demás.

Como persona adulta, comencé a conectar la pasión con una visión más creativa. Confieso que el arte de la pasión o la pasión detrás de la creatividad todavía me hacen maravillar y desear mirar fijamente.

Los tiempos más sombríos de mi vida me han recordado cómo la pasión ha sido la implacable voluntad de sobrevivir, incluso cuando todo a tu alrededor es una profunda tristeza o sufrimiento agonizante. Me han dicho que en las celdas de la prisión, en las salas de los hospitales y en los campos de batalla se canta con más fuerza el canto de la pasión.

Y a medida que envejezco, más descubro y redescubro una pasión que guía y que crece, una pasión llena de paradojas, de belleza y de verdad. A través de la pasión el significado surge de la nada, la alegría emerge del dolor, el agua vivificante fluye de la sangre del sacrificio derramada en la crucifixión-la pasión de Jesús. La luz brota de la oscuridad de la muerte.

Si has perdido tu pasión, comienza a abrir tu corazón al prodigio. Si sientes como si estuvieras pasando por remolinos busca evidencia de la grandeza de Dios y maravíllate. Tu chispa comenzará a encenderse.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando falta la alegría de tu vida,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 40-43.

To Be Alive

The synonym I use for alive is passion. When I first encountered passion—as a toddler when I tasted sugar—it became a sort of wordless wonder. You know, the feeling of excitement rising from your belly, your eyes widening, and you laugh and smile and holler all at once. You feel giddy, full, protected. You can’t help yourself.

Growing up, I saw passion as the fuel that transformed my mom and dad into heroes who conquered corporate evils and dirty diapers, who taught me how to hit a softball and read a book, who were empowered and equipped to care for others.

As an adult, I began to connect passion more with a creative vision. I confess that the art of passion or the passion behind creativity still leaves me marveling and wanting to stare.

At more somber times in my life, I’ve been reminded of how passion has been the relentless will to survive, even when all around you is deep sorrow or agonizing suffering. I have been told that in prison cells, hospital rooms, and battlefields the songs of passion are sung the loudest.

And the older I get, the more I discover—and rediscover—a passion that guides and grows, a passion full of paradoxes, beauty, and truth. Through passion, meaning erupts from nothing, joy emerges from pain, life-giving water flows from sacrificial blood spilled in crucifixion—the passion of Jesus. Light bursts forth from death’s darkness.

If you have lost your passion, begin to open your heart to wonder. If you feel as though you are just going through the motions, look for evidence of God’s greatness—and marvel. Your spark will begin to ignite.

Adapted from “Introduction,” (Re)Discovering Your Passion and Creativity, Jo Kadlecek.

For related reading, follow “(Re)Discovering Passion and Creativity” from the My Quiet Spaces archive.

Espacios-de-Calma

Haga clic en la imagen para comprar el libro.