EL AMOR DE DIOS

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de El y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. -1 Juan 4: 7-8, 11 (NVI).

¿Alguna vez te has preguntado acerca del amor que Dios siente por ti? ¿Cómo Dios puede amarte cuando tus acciones no son amables, cuando eres egocéntrico(a), temeroso(a), defensivo(a), cerrado(a) de mente, grosero(a); cuando haces cosas que sabes que no debes hacer, cuando haces elecciones que terminan por lastimarte a ti mismo(a) o a otras personas?

El amor incondicional de Dios es un misterio para nosotros. Es difícil para nosotros comprenderlo porque el amor humano es condicional. Amamos a alguien basándonos en lo que sentimos cuando estamos con ellos, en lo que tenemos en común, si ven el mundo como nosotros lo vemos, en cómo nos cuidan o si es divertido estar con ellos.

El amor que los padres tienen por sus hijos es lo más cercano al amor incondicional que podemos obtener sin la ayuda del amor de Dios en nuestras vidas. Amamos a nuestros hijos en los buenos y malos momentos y no dejamos de amarlos si no cumplen con nuestras expectativas. Elegimos amar a nuestros hijos aun cuando los consideramos poco amables; nuestro amor por ellos no se detiene cuando no nos “sentimos” amados por ellos. Esto es similar al amor de Dios por nosotros, pero el amor de Dios trasciende la definición humana del amor a un punto que es difícil de comprender.

Dios nos ama porque Dios es amor. Dios nos creó para compartir una relación amorosa con nosotros. Dios sacrificó al Hijo (quien también voluntariamente murió por nosotros) para restaurar esa relación.

Dios nos ama incluso antes que sepamos que necesitamos ese amor. Y cuando nos damos cuenta de cuánto necesitamos ese amor y somos capaces de recibirlo, crecemos en nuestra capacidad de elegir amor y compasión por los demás.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando te sientes solo y olvidado,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 28-31.

God’s Love

Beloved, let us love one another, because love is from God; everyone who loves is born of God and knows God. Whoever does not love does not know God, for God is love. Beloved, since God loved us so much, we also ought to love one another. -1 John 4:7-8, 11

Have you ever wondered about God’s love for you—how God can love you when your actions are unlovable; when you are self-centered, fearful, defensive, closed-minded, rude; when you do things you know you shouldn’t do; when you make choices that end up hurting yourself or other people?

God’s unconditional love is a mystery to us. It’s difficult for us to comprehend it because human love is conditional. We love someone based on how we feel when we are with them, what we have in common with them, if they see the world as we do, how they care for us, or if they are fun to be with.

The love that parents have for their children is about as close to unconditional love as we can get without the help of God’s love in our lives. We love our children through good times and bad, and we don’t stop loving them if they don’t meet our expectations. We choose to love our children even when we consider them unlovable; our love doesn’t stop when we don’t ‘feel’ love for them. This is similar to God’s love for us, but God’s love transcends the human definition of love to a point that is hard for us to comprehend.

God loves us because God is love. God created us to share a loving relationship with us. God sacrificed the Son (who also willingly died for us) to restore that relationship.

God loves us before we even know we need that love. And as we realize how much we need that love, and are able to receive it, we grow in our capacity to choose love and compassion for others.

For related reading, follow this month’s theme, “Believing That God Loves You.”

Espacios-de-Calma

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