ESTAR DISPONIBLES PARA DIOS

Algunas personas nos inspiran, la información nos alimenta, la práctica mejora nuestro desempeño, pero necesitamos tiempo en calma para resolver las cosas, emerger con nuevos descubrimientos, descubrir respuestas originales. – Ester Buchholz

Cuando no encuentro claridad con respecto a lo qué debo hacer, o me siento perdida acerca de quién soy, me aquieto. Ahora que tengo suficiente experiencia en lograr aquietarme sé que no necesariamente conseguiré claridad en los momentos del silencio. A veces sucede de esa manera. Sin embargo, la mayoría de las veces, sé que mi tiempo aparte es una inversión para más adelante-para cuando estoy lavando platos, o aspirando, o conduciendo hacia el trabajo. Esas son las ocasiones en que las cosas se ven claras, cuando esa respuesta que necesito aparece en mi mente.

Ahora sé que no controlo el movimiento del Espíritu de Dios. Sólo soy capaz de ponerme a disposición de Dios. Cuando tomo tiempo para aquietarme, estoy mostrando a Dios que estoy disponible. No necesito saber las palabras correctas para orar, aunque podría decir: Gracias, Señor o te amo, Dios. No necesito decirle a Dios cuál es el problema. Creo que Dios ya lo sabe. En esos momentos de quietud estoy libre para simplemente descansar en la paz de Dios, escuchando el sonido de mi respiración- inhalando y exhalando y confiando en que las respuestas vendrán cuando las necesito.

Un recordatorio: Dios es poderoso y misterioso. A veces la respuesta que recibo no es la que esperaba. A veces, ninguna respuesta es una respuesta. Tal vez ninguna respuesta significa que necesito dejar ir la situación y permitir que Dios trabaje en ella. Tal vez eso que tengo en mi mente es en última instancia de poca importancia. Tal vez significa que no es tiempo todavía. Sin importar qué, mi tiempo con Dios me recuerda lo más importan ante: mi tiempo con Dios.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando necesitas paz y tranquilidad,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 32-35.

Available to God

Others inspire us, information feeds us, practice improves our performance, but we need quiet time to figure things out, to emerge with new discoveries, to unearth original answers. ―Ester Buchholz

When I’m stuck about what to do or lost about who I am, I get quiet. I have enough experience in getting quiet now that I know I won’t necessarily get clarity in the moments of quiet. Sometimes it happens that way. Most of the time, though, I know that my time apart is an investment for later on—for when I’m washing dishes, or vacuuming, or driving to work. Those are the times when things get clear, when that answer I need pops into my mind.

I know now that I am not in control of the movement of God’s spirit. I am only in charge of making myself available to God. When I take time to be still, I am showing God that I am available. I don’t need to know the right words to pray. When I take time to be still, I am showing God that I am available. I don’t need to know the right words to pray; I don’t need to tell God what the problem is. I believe God already knows. I’m free in those quiet moments to simply rest in God’s peace, listening to the sound of my breathing in and breathing out and trusting that the answers will come when I need them.

A reminder: God is mighty and mysterious. Sometimes the answer I receive isn’t the one I expected. Sometimes, no answer is an answer. Maybe no answer means I need to let go of the situation and let God work in it. Maybe this thing I have on my mind is ultimately of little consequence. Maybe it means it’s not time yet. Some quiet time with God will bring clarity about that too.

Related reading: “Hearing the Still Small Voice in Your Noisy World”

Espacios-de-Calma

Haga clic en la imagen para comprar el libro.