RECIBIIR LA GUIA DE DIOS

Muchas de nosotras estamos tratando de hacer frente a nuestras vidas y al mundo que nos rodea. Algunas de nosotras a veces nos sentimos paralizadas por una sensación de falta de sentido o falta de dirección.

Una vez leí un poema sobre las expectativas de la autora para su futuro. Ella escribió sobre una vida de riqueza y lujo, de viajes y de privilegios y de todas las cosas maravillosas que esperaba que sucedieran. No recuerdo su nombre, pero sí recuerdo su última y conmovedora frase: “Pero muy a menudo tengo esta sensación persistente de que no me estoy dirigiendo en la dirección correcta”.

Recuerdo tener este mismo sentimiento acerca de mi caminar con el Señor. Recuerdo que me pregunto a mí misma, ¿Quién soy yo? ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué estoy en este lugar con esta gente? ¿Es aquí donde se supone que debo estar?

¿Algunas veces tienes la sensación de que donde estás ahora no es donde Dios quiere que estés? ¿Te preguntas si has tomado un rumbo equivocado o si te diriges en la dirección incorrecta? ¿Alguna vez te has preguntado cómo terminaste dónde estás? ¿Tienes momentos en los que te preocupas de haber perdido contacto con Dios?

Una de las mejores cosas que puedes hacer cuando te sientes así es aquietarte. Encuentra algo de tiempo todos los días, incluso dos veces al día, para ponerte a disposición de Dios. Sin pedir ayuda, sin pedir respuestas, sin preocuparte-simplemente sentada en tu espacio favorito escuchando el sonido de tu respiración, inhalando y exhalando lentamente. Esto calmará tu mente y tu espíritu para que cuando necesites algunas respuestas puedas conectarte con tu intuición.

Esta es una oración para iniciar tu tiempo de calma con Dios. Dios de mi vida, me ofrezco a ti hoy. Toma mi vida, mis miedos, mis anhelos, mis sueños, mis metas. Toma todo de mí, y úsalo como tu quieras.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando sientes que has perdido tu camino,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 25-27.

Opening to God’s Spirit

Many of us are trying to cope with our lives and the world around us. Some of us sometimes feel paralyzed by a sense of purposelessness or lack of direction.

I once read a poem about the author’s expectations for her future. She wrote of a life of wealth and luxury, travel and privilege, and all the wonderful things she expected to happen. I don’t remember the author’s name, but I do remember her final poignant line: “Yet every so often I get this nagging feeling I’m not headed in the right direction.”

I remember having this same feeling about my walk with the Lord. I remember asking myself, Who am I? How did I get here? Why am I in this  place with these people? Is this where I’m supposed to be?

Do you sometimes get the sense that where you are right now isn’t where God intends you to be? Do you wonder if you’ve taken a wrong turn or headed in the wrong direction? Do you ever ask yourself how you ended up where you are? Do you have moments when you worry that you’ve lost touch with God?

One of the best things you can do when you feel this way is to get quiet. Find some time every day, even twice a day, to make yourself available to God. No asking for help, no pleading for answers, no worrying—just sitting in your favorite chair listening to the sound of your breath slowly inhaling and exhaling. This will clear your mind and spirit so that when you need some answers you will be able to connect with your intuition.

Here is a prayer to say as you begin your quiet time with God: God of my life, I offer myself to you today. Take my life—my fears, my longings, my dreams, my goals. Take all of me, and use it as you will.

From “God’s Leading Spirit,” by Patricia Wilson.

Espacios-de-Calma

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