LA GRACIA DE DIOS

Cuando la gente me pregunta qué es la Gracia, recuerdo un asno que tuve; era una burra vieja de color gris llamada Maggie y se encontraba en malas condiciones cuando la rescatamos. “Ella ha tenido una vida terrible”, nos dijo el dueño. Miré a Maggie a los ojos y supe que había perdido toda esperanza de una vida mejor.

Esa tarde mi madre y yo llevamos a Maggie a nuestra casa. Maggie se detuvo en el prado como si tuviera miedo de emocionarse demasiado o de comenzar a sentirse muy cómoda con algo que le pudieran quitar. Transcurrió casi un año antes de que ella aceptara que estaba realmente en un hogar. Fue entonces cuando Maggie comenzó a disfrutar su vida.

Maggie murió varios años después en la primavera. La encontramos tendida debajo del árbol de manzanas. Las flores del manzano la cubrían suavemente. Tenía un mechón de hierba verde fresca en su boca. Ella murió en la presencia de nuestro amor y cuidado. Esta historia ilustra cómo funciona La Gracia (la presencia de Dios). No necesitamos pedirla. No tenemos que convencer a Dios de que la merecemos. No tenemos que ganarla. Simplemente debemos aceptarla—por medio de la Fe—y disfrutar a plenitud de la vida que Dios nos ha prometido.

Cuando el mundo se siente como si estuviera girando fuera de control, aférrate a la esperanza de que la Gracia de Dios es suficiente. Descansa sabiendo que Dios cuida de ti, y pon tu confianza en El Eterno. No importa lo mal que se vea la vida en este momento, no importa lo mala que haya sido tu vida en el pasado, Dios siempre tendrá más gracia de la que necesitarás. En medio de los momentos más difíciles, cuando parece que nunca verás tu camino despejado de nuevo, Dios siempre está allí—contigo y para ti.

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Cuando buscas una nueva caminata con el señor,” Espacios de calma – momentos de oración para mujeres, pp. 194-197.

God’s Grace

When people ask me what grace is, I think of my old donkey–a rescue named Maggie. She was an old, broken-down, grey donkey when we got her. “She’s had a terrible life,” the owner told us. I looked into Maggie’s eyes and knew she had lost all hope of anything better.

My mother and I took Maggie home with us that afternoon. Maggie stood in the paddock as if she were afraid to get too excited or become too invested in something that might be taken away from her. It was nearly a year before she could accept that she was truly home. It was then that Maggie began to enjoy her life.

Maggie died several years later in the spring. We found her lying under the apple tree, the apple blossoms gently covering her. She had a wisp of fresh green grass in her mouth. She died in the presence of our love and care. This story illustrates how grace (God’s presence) works. We don’t need to ask for it. We don’t have to convince God that we deserve it. We can’t earn it. We can only simply accept it—through faith—and enjoy the fullness of life God has promised us.

When the world feels like it is spinning out of control, hold onto the belief that God’s grace is sufficient. Rest in the knowledge that God cares for you, and put your trust in the Eternal One. No matter how bad life gets—no matter how bad your life has been in the past—God will always have more grace than you will need. In the midst of the worst times, when it seems you will never see your way clear again, God is always there–with you and for you.

From “Discovering God’s Grace in Your Life.”

Espacios-de-Calma

Haga clic en la imagen para comprar el libro.