DESCANSA EN EL SEÑOR

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y, como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: ―Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Marcos 6:30-31 Nueva Versión Internacional (NVI).

En el mundo de hoy las mujeres están más ocupadas que nunca. No es solo una mujer que frecuentemente realiza múltiples tareas y que tiene responsabilidades en el hogar, con la familia y con su carrera, sino que también hace malabares con sus diversas funciones: de madre, hija, esposa, empleada, amiga, voluntaria. *Jesús entendió que necesitamos apartar tiempo de nuestra rutina diaria-tiempo libre de interrupciones para descansar el cuerpo, la mente y el espíritu.

A menudo las mujeres ponen en un segundo plano sus propias necesidades mientras atienden todo lo demás. Así como se les indica a los pasajeros de un avión, “En caso de una emergencia, colóquense su máscara de oxígeno antes de ayudar a otros”, Jesús nos enseña a tomar el descanso que necesitamos. Cuando estamos agotadas, es poca la ayuda que podemos dar a aquellos que dependen de nosotras.

El descanso físico, mental y espiritual están interconectados. Sin descanso físico, la mente y el espíritu no pueden descansar. Tomar un día de reposo es una manera de ser intencional acerca del descanso. Debemos crear otras oportunidades para el descanso físico y para pasar tiempo en calma con Dios.

La próxima vez que hagas una pausa para descansar, considera la invitación de Jesús: Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. (Mateo 11:28-29. NVI). Encontrarás descanso para tu cuerpo, libertad de las preocupaciones del día y alivio para tu espíritu.*

Patricia Wilson, Quiet Spaces: Prayer Interludes for Women (Espacios de calma – momentos de oración para mujeres. Versión disponible en español).

Translation by Magda Velander

Lectura relacionada: “Momentos en silencio.”

Rest in Jesus

The apostles gathered around Jesus and reported to him all they had done and taught. Then, because so many people were coming and going that they did not even have a chance to eat, he said to them, “Come with me by yourselves to a quiet place and get some rest. -Mark 6:30-31, NIV

In today’s world, women are busier than ever, managing the multiple tasks and responsibilities of home, family and career. Women also juggle a variety of roles—mother, daughter, wife, employee, friend, volunteer.* Jesus understood that we need time apart from our daily routine—time free from interruption to rest the body, mind, and spirit.

Women often put their needs on the back burner while they tend to everything else. Just as airplane passengers are instructed, “In the event of an emergency, put your oxygen mask on before you help others,” Jesus instructs us to get the rest we need. When we become depleted, we can be of little help to those who depend on us.

Physical, mental, and spiritual rest are interconnected. Without physical rest, the mind and the spirit cannot rest. Keeping a Sabbath day is one way to be intentional about resting. We must create other opportunities for physical rest and for quiet time with God.

The next time you pause to rest, consider Jesus’ invitation: Come to me, all you who are weary and burdened, and I will give you rest. Take my yoke upon you and learn from me, for I am gentle and humble in heart, and you will find rest for your souls. (Matthew 11:28-29, NIV). You will find rest for your body, freedom from the worries of the day, and refreshment for your spirit.

*Patricia Wilson, Quiet Spaces: Prayer Interludes for Women.

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